
Está oscuro y los faroles regurgitan en el cristal
de mi ventana
Aun no voy a correr la cortina,
así entra la luz de la luna,
que sigue llena
y su luz me regala un baño que entra
mientras trepa hasta la parte mas alta
de la ventana
Enzarzada en la virtualidad
Busco aliento y
no advierto la debilidad.
Toda una conquista
que sigue su camino,
sin incertidumbre
Que no se atasque la máquina
que corre más lenta que yo,
(el cosquilleo
del humo habrá atorado
la salida
por donde respira
la oreja?)
Ahora ya no se simula,
ahora ya no se rinde,
la fuerza entre el dolor,
del pasado incomprendido,
que golpea el recuerdo,
de lo mágico y de lo hermoso,
queda escrito en la historia inmortal
de lo maldito, transformación
No aprovecho ni belleza,
ni unos ojos infrecuentes,
Me sirve la autenticidad,
me sirve inquietarme
me place la predecibilidad
transparente
preciosa



